La crisis migratoria de Ceuta ha entrado este miércoles en una nueva fase. Una investigación del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería de la Policía Nacional, sostiene que la entrada masiva de miles de personas los días 30 y 31 de julio no fue una simple oleada migratoria, sino una operación "guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto al migratorio". La exclusiva, publicada por El Español de la pluma de María Peral apenas un minuto antes de las 21.30 del martes, ha obligado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a pedir explicaciones por escrito a su propio director general de la Policía, y ha dejado al Gobierno en una posición incómoda: la misma semana en la que Pedro Sánchez aseguraba que ningún centro de inteligencia dudaba de Marruecos, una unidad policial se lo estaba diciendo lo contrario a una jueza.

Qué dice exactamente el informe del CENIF

El documento no surgió de la nada. El 31 de julio, apenas horas después de la avalancha, la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón, de guardia cuando se produjo la entrada, requirió información a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para determinar si existían indicios de responsabilidad penal en lo ocurrido. Un mes después, el 31 de agosto, la Policía le remitió su respuesta: el informe del CENIF.

Según lo publicado, el texto sostiene que "la finalidad migratoria del incidente fue solo la cobertura formal de una operación" dirigida desde Marruecos. El informe describe cómo gendarmes marroquíes daban indicaciones a las personas para acceder a Ceuta, mientras otros individuos no uniformados "daban instrucciones a los policías marroquíes". El CENIF interpreta además el episodio como una operación de contrainteligencia marroquí destinada a provocar el "cuestionamiento" de la inteligencia española. El despliegue marroquí en la frontera, añade, "era claramente menor de lo habitual", y varios migrantes hablaban de una "actitud pasiva" de las fuerzas rabatíes durante los cruces.

El contexto es de enorme gravedad: al menos 72.000 personas cruzaron hacia Ceuta los días 30 y 31 de julio. La mayoría ha regresado, pero unas 5.000 permanecen en la ciudad, en campamentos improvisados, calles y playas, según recogía la BBC este mismo miércoles.

La carta de Marlaska: "Necesito saber desde cuándo"

La reacción de Interior fue inmediata. Marlaska remitió el martes por la noche una carta al director general de la Policía, Francisco Pardo, a la que han tenido acceso la Cadena SER y Antena 3. En ella, el ministro pide verificar "a la mayor brevedad" lo publicado y aclarar "desde cuándo disponía la Policía Nacional de esa información". La misiva subraya que las diligencias judiciales "no pueden ser óbice para que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado informen inmediatamente al ministro del Interior, a quien corresponde ejercer el mando superior en materia de seguridad interior", y recuerda que una información de ese calado "debe ponerse inmediatamente a disposición de los miembros del Consejo de Seguridad Nacional".

La lectura política es inevitable: de la carta se desprende que el ministro no supo nada del informe hasta que lo publicó la prensa. Y eso, en plena tormenta política por la gestión de la crisis, equivale a reconocer que durante un mes el departamento que dirige no conoció —o no trasladó ni recibió— una investigación que contradecía la versión oficial.

La respuesta de la Policía: el escudo judicial

Pardo respondió este miércoles con una doble línea de defensa. Primero, el argumento procesal: la Audiencia Nacional habría ordenado "no facilitar a sus superiores información alguna sobre la elaboración y contenido" del informe, lo que explicaría que ni él ni el ministro lo conocieran; este miércoles el propio tribunal habría autorizado ya dar acceso al documento a los mandos policiales. Segundo, la réplica de fondo: según Pardo, "no existe informe policial alguno que atribuya a las Fuerzas de Seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo sucedido los días 30 y 31 de julio en Ceuta".

Sobre la alerta que el CENIF envió a los puestos fronterizos ceutíes el 29 de julio, la víspera de la avalancha, el director general insiste en que fue "una alerta de riesgo frecuente que no incluyó alusión alguna a una posible entrada masiva el día siguiente". Fuentes de Interior trasladaron además que Marlaska ha llegado a quejarse al Poder Judicial porque la jueza Tardón prohibió a la Policía trasladar el informe a sus propios mandos.

El Gobierno, por su parte, pide cautela. El ministro de Justicia, Félix Bolaños, aseguraba este mediodía que se está "trabajando en analizar los detalles del informe": "Es un momento de cautela... Somos los primeros interesados en conocer qué sucedió".

La contradicción de Sánchez y la ofensiva del PP

El fondo del escándalo es temporal. Este mismo lunes, en la Cadena SER, Sánchez había afirmado que "no hay ninguna información por parte de ningún centro de inteligencia que alumbre duda" sobre la crisis; el mismo lunes en que, según las fechas del documento, la unidad de inteligencia de la Policía ya había enviado a la Audiencia un informe que sembraba exactamente esa duda sobre la participación de las autoridades marroquíes. Sánchez, que atribuyó en su día los cruces a las mafias de tráfico de personas y a la desinformación en redes, comparece este jueves en el Congreso y ha anunciado que el Gobierno publicará un dosier con todos los informes: "Es absurdo pensar que el Ejecutivo fue avisado y no hizo nada adrede", ha dicho.

La oposición no espera. El PP ha vuelto a pedir la dimisión de Marlaska, al que su número dos, Miguel Tellado, ha acusado sin anestesia: "Hoy Marlaska se hace el sorprendido con un informe de la Policía que advertía de la invasión de Ceuta. Lo negó durante un mes y ha quedado en evidencia". El Congreso vive este jueves una jornada de máxima tensión, con abucheos y gritos de "mentiroso" al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ya conocida la existencia del informe. Marruecos, por su parte, niega haber organizado o participado en los cruces masivos.

Lo confirmado y lo que sigue sin saberse

  • Confirmado: existe un informe del CENIF, remitido el 31 de agosto a la jueza Tardón, que apunta a una operación dirigida por fuerzas marroquíes; Marlaska pidió explicaciones por escrito a Pardo; Pardo niega la atribución expresa y alega secreto judicial; la Audiencia Nacional investiga lo ocurrido desde el 31 de julio.
  • Sin confirmar: si el informe prueba una orden directa de Rabat; si Interior ignoró realmente su existencia durante un mes o si el silencio fue deliberado; y por qué la alerta del 29 de julio no escaló a una prevención efectiva de la avalancha. El dosier prometido por Sánchez y las diligencias de la Audiencia deberán responder a esas preguntas. La palabra "invasión" —utilizada incluso entre comillas en el propio informe— ya no es solo una consigna de la calle: es materia de investigación judicial.